Lo que empezó mal, termina peor

Mestelán | Gallart


Ninguno de los problemas reales de Santa Cruz tuvo solución: sólo se profundizaron. Finaliza un año que empezó mal y termina peor. Pasa con el deterioro de la salud y de la educación; sucede con la incertidumbre mes a mes del pago de salarios. También con la falta de agua en zona norte y el deterioro permanente de la infraestructura. Además, ocurre con el menosprecio a la institucionalidad y a la autonomía de los municipios.

Lo poco que el gobierno gestiona lo hace a destiempo, de manera siempre insuficiente y desacertada. De esta falta de gestión surge la reacción de los distintos sectores de nuestra sociedad, que como bien marca el comunicado enviado desde la Secretaría de Seguridad luego de los reclamos callejeros de las últimas horas, lo hace con armonía, consenso y respeto. Lo que debiera garantizar el gobierno, lo garantiza la ciudadanía en la calle reclamando derechos.

El oficialismo provincial no reconoce su responsabilidad y menos aún la ejerce, en medio de una compleja crisis provincial producida a lo largo de los 25 años de gobierno del Frente Para la Victoria. La imagen de las instituciones de la democracia cerradas, como ocurrió con la Cámara de Diputados y otras dependencias públicas, son una muestra más del desprecio por la institucionalidad. La falta de debate y de consensos lo ratifican.

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En tiempos de crisis tan agudas como las que vivimos, es la institucionalidad la que debiera aportar criterios para superar las coyunturas y recuperar el futuro. Y sabemos que en la naturaleza de este gobierno el diálogo es un ejercicio ilusorio. Es necesario que el oficialismo se haga cargo de los problemas de Santa Cruz y su gente. Mañana es tarde.