Camioneros: No es jugando sucio como se ganan las elecciones ni se imponen los dirigentes


El Secretario General del Sindicato de Camioneros de Santa Cruz, Juan Almada, en virtud de una campaña anónima, iniciada en las redes sociales en contra de su persona y particularmente en detrimento del Sindicato, decidió fijar una posición al respecto y desmentir categóricamente, cualquier vinculación personal con la aparición de banderas, presuntamente desplegadas por afiliados de este gremio, con su conocimiento y consentimiento, alegando “Muerte a los traidores”, algo extremista, inconveniente para los momentos en que vivimos y expresamente repudiable, en el marco de una sociedad que se debate entre la necesidad de paz y la acuciante crisis económica y falta de trabajo, que agita naturalmente los ánimos y pone a la opinión pública en contra de cualquier tipo de violencia física y/o verbal.

Respecto de las imágenes que circulan en las redes sociales, Juan Almada desconoce y desmiente que tales consignas ofensivas y amenazadoras, se hayan desplegado en su presencia y con su autorización. Se desvincula totalmente de la responsabilidad que allí se le hace propia y llama a la reflexión a los grupos que pretenden construir destruyendo, para decirles que las elecciones en el ámbito sindical no se ganan con el juego sucio ni las malas artes, ni el patoterismo imponen dirigentes. Solo las urnas y los afiliados son la verdad soberana y no el ataque, la operación mediática y la desvalorización gratuita hacia la actual conducción de este sindicato.

Está claro que el oportunismo y la mala fe caracterizan a quienes, identificándose como “un sector” o “grupo de afiliados”, sin determinar nombres, apellidos ni dar la cara, operan desde adentro y fuera de nuestra organización utilizando las redes sociales, para confundir y plantear desde la ofensa y la cobardía, lo que no pueden revertir desde la política sindical; porque la “unificación de la CGT”, en esta provincia no es posible, gracias a la actitud partidaria de sectores oficialistas que pretende subsumir a nuestro sindicato, a las órdenes del poder provincial.

Nuestra posición, irreductible e inamovible, de dar pelea desde adentro de la organización gremial madre, para liderar un sector libre del sindicalismo en Santa Cruz, molesta, obstruye e impide, a los mentores de este paraguas político oficialista que pretenden tender sobre nuestras cabezas, que haya un grupo de dirigentes libres que no acatan órdenes del gobierno ni de las corporaciones gremiales adictas y cercanas al poder. De allí estas aberrantes apariciones de ataques organizados y sin sentido.

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Por todo ello, el Secretario General de Camioneros de Santa Cruz, pretende dejar perfectamente aclarado que de ninguna manera y bajo ningún aspecto, durante su gestión, este sindicato incurrirá en ofensas deliberadas, burdas y peligrosas, que atenten contra la paz social y la convivencia gremial. Si, como en este caso, algún sector indeterminado, que no puede dar pelea en las urnas, piensa doblegar nuestro ánimo y hacernos capitular, acudiendo a tan bajas acciones y tan burdos armados ante la opinión pública, les decimos que están equivocados. Diez años de crecimiento indetenible nos respaldan y a nuestra conducta sindical lo avala el sector empresario y nuestros líderes sindicales de la Federación, quienes nos han permitido llegar hasta acá, luego de levantar en una década, un gremio devastado e inexistente en esta provincia.

No somos responsables de las ofensas que se nos adjudican y no vamos a entregar nuestra dignidad y la de nuestro sindicato, por un puñado de inadaptados que creen que ofendiendo a esta dirigencia, le hacen bien a nuestra organización, cuando en realidad le quitan dignidad a la vista de todos y comienzan el camino de su destrucción.

En virtud de los objetivos que nos ha encomendado nuestra Federación, no permitiremos la afrenta y el ataque sin responder con la verdad y si hace falta y es necesario, denunciaremos con nombre y apellido a quienes atentan hoy contra la institucionalidad de nuestro sindicato, que tanto les ha costado a nuestros miles de esforzados compañeros, elevar a los niveles de excelencia en los que estamos hoy.