Representados sin representantes


Por: Juan Ignacio Paradiso


El 28 de diciembre de 2017, se reúnen a escondidas los Concejales: Pablo Calicate, Javier Aybar y Rubén Martínez, sin comunicar dicha «reunión» al resto de los miembros del cuerpo y, desarrollaron rápidamente, el tratamiento para darle nuevamente Licencia por 1 año más, al Concejal Juan José Naves.

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Recordemos que Naves prácticamente abandonó su cargo de concejal, prefirió quedarse como gerente en la deficitaria empresa Servicios Públicos en Caleta Olivia.-

Justo el 28 diciembre, cayó el «Día de los inocentes», pero ni por cerca la noticia, se aproxima a una broma, sino más bien, a la vergonzosa actitud de ciertos concejales de nuestra ciudad.-

Llamativa actitud la de estos legisladores comunales, quienes agazapados y en secreto, como si supieran que estaban haciendo mal las cosas, aprobaron expédita e inconsultamente con el resto de los concejales, me refiero a la edil Liliana Andrade, para tratar la “Licencia” de Naves, la cual ya por demás, es súper extraordinaria (2 años).-

Como podemos advertir, la técnica llevada a cabo en el tratamiento inconsulto, apurado y oscuro, de un órgano encargado de legislar y controlar, terminó siendo el que quebrantó el propio espíritu del legislador.-

En cuanto al Concejal Naves, su accionar, el cual es explícitamente defraudador, habida cuenta que, engañó y desilusionó a sus propios votantes, ya lo estigmatizó en adelante como un pseudo político, sin posibilidad de postularse a futuro a cargo electivo alguno. Seguramente se presente, estamos en un sistema democrático, pero de ahí a que llegue a una banca, está muy distante de lograrlo.-

Tema aparte, merece mencionar su pésima gerencia en Servicios Públicos, con constantes cortes de agua, donde el sistema cloacal sigue desbordándose y, por si fuera poco, ahora se suman los cortes de energía eléctrica.-

¿Qué puede esperar la sociedad con cierto concejal, quien se hace llamar hipócritamente “representante del Pueblo”?, Respuesta: Nada, si tomamos en cuenta que, el “representante” no actúa -justamente- en representación de los intereses del soberano, ni siquiera tiene el talante sobre aquellos electores que le brindaron su voto (Justicialistas en su mayoría).-

Por el resto, aquellos tres ediles (Aybar, Calicate, Martínez) tampoco estarían representando al Pueblo, porque de hacerlo, no hubieran actuado en nombre de los representados, escondiéndose como si fuesen delincuentes. (¿fuesen?).-

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La representación política ocurre cuando los actores políticos hablan, abogan y actúan en nombre de otros en la arena política. En el caso, es todo lo contrario.-

Los mecanismos electorales (voto) se encargarán de castigarlos, porque esto, entre muchas otras actitudes oscuras, no es “democracia representativa”, esto se llama lisa y llanamente, un contubernio político de baja calaña.-

Lejos estamos de las polis griegas que prestigiaban de tal modo a sus propias leyes que consideraban “un honor público” el regirse por ellas y adecuar el comportamiento individual a sus requisitos.-

Los ciudadanos, debemos hacer hincapié, para que los concejales publiquen sus actos con anterioridad (el pueblo quiere saber de qué se trata), si no existe sintonía entre representantes y representados, no podrá existir nunca, consentimiento del representado con respecto a las decisiones del representante.-

Como dijera José Manuel de Estrada el 13/04/1890 en la Cámara de Diputados de la Nación: «…Veo bandas rapaces movida de codicia, la más vil de todas las pasiones, (…) pavonearse insolentemente en la más cínicas ostentaciones del fausto, comprarlo y venderlo todo hasta venderse unos a otros a plena luz del día (…) Veo más, veo un pueblo indolente y dormido, abdicar sus derechos, olvidar sus tradiciones, sus deberes y su porvenir, lo que debe a la honra de sus progenitores y al bien de la prosperidad, a su familia, a sí mismo y a Dios (…) ha olvidado la senda del bien, y va a todas partes, menos donde van los pueblos animosos, cuyas instituciones amenazan desmoronarse carcomidas por la corrupción y los vicios. La concupiscencia arriba y la concupiscencia abajo. ¡Eso es la decadencia!, ¡Eso es la muerte!…».-

La pérdida de confianza, se materializará – como manifestara en párrafo anterior – en las siguientes elecciones, cuando los votantes castiguen a los políticos que no cumplieron con sus promesas, obligaciones, deberes y hasta el propio juramento a las Constituciones.-