Autismo: el diagnóstico temprano hace la diferencia


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo para poner de relieve la necesidad de contribuir a  la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo, para que puedan llevar una vida plena y gratificante como parte integrante de la sociedad, disfrutando de las mismas oportunidades y rompiendo con los mitos que se escuchan a diario sobre las personas que lo padecen.

¿De qué hablamos cuando hablamos de autismo?

Se trata de una condición que se encuentra dentro de los trastornos del neurodesarrollo, se manifiesta durante durante los tres primeros años de vida, perdurando a lo largo de todo el ciclo vital y, en realidad, se denomina como Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Esta condición suele afectar la comunicación y la capacidad de interacción social de quien lo padece. Las personas afectadas suelen presentar conductas rutinarias o repetitivas, a veces llamadas conductas estereotipadas. Sin embargo no hay un solo tipo de TEA, hay tantas maneras de tener TEA como individuos que lo padecen.

Señales de alerta

“Los signos tempranos suelen ser percibidos por las madres como algo que no está bien y es fundamental tomar en cuenta estas preocupaciones. No debemos recostarnos en ciertas ideas comunes como:  se trata de un retraso dentro de lo normal, habla poco o no habla porque es varón, le entienden todo y es vago para hablar, etc. Porque cuanto antes se detectan las dificultades, más rápido podremos intervenir y desarrollar aquellas áreas o características que no se vienen dando dentro de lo esperable,” sostiene la Dra. Andrea Abadi, coordinadora de los programas de diagnóstico acelerado de trastornos de conducta de INECO Infantojuvenil.

Según la especialista, es muy importante reconocer las señales de alarma en el desarrollo del niño (ver recuadro), para realizar la consulta profesional sin demora. De acuerdo con la Dra. Abadi, estos signos pueden incluir la presencia de importantes dificultades en comunicarse y regularse conductualmente, sin lenguaje y con muchos problemas para adaptarse al contexto familiar y social. En otros casos, hay quienes se expresan verbalmente, pero sus temas pueden ser rígidos y perseverantes, con poca capacidad comunicacional y que pasan totalmente desapercibidos para el contexto que lo rodea.

Muchos otros tienen dificultades sensoriales que les dificultan estar en lugares multitudinarios, usar prendas con etiquetas o, por ejemplo, solo comen comidas de una determinada textura, lo cuál limita su inserción en ámbitos de socibilización si no se los trata de manera específica.

¿Cuáles son sus causas?

Si bien no se conoce exactamente cuáles son los causantes del TEA,  se ha demostrado que existe una importante base genética, más de 100 genes en diferentes cromosomas podrían estar involucrados en su desarrollo. Las personas con autismo tienen pequeños cambios, llamados mutaciones, en muchos de estos genes. Otros individuos que padecen TEA, presentan alteraciones del sistema nervioso central. Sin emabargo, muchas veces resulta imposible encontrar la etiología exacta.

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“Aquello que  sí  tiene ya una  fuerte evidencia es que las vacunas no son la causa de este cuadro, ni los trastornos vinculares con la madre tampoco tienen que ver en esta situación”, dice Andrea Abadi.

Prevalencia

Actualmente se considera que es 1/59 (según datos de CDC’s Autism and Developmental Disabilities Monitoring (ADDM) Network), con una mayor prevalencia en varones, 4/1.

Para eliminar el estigma

“Debemos entender que esta condición acompañará a las personas durante toda su vida, y que con las intervenciones y apoyos  adecuados, podrán encontrar un lugar de inserción social educativo, laboral y familiar, siempre que estemos abiertos a comprenderlos como individuos únicos con habilidades por desarrollar y descubrir,” finaliza la especialista de INECO.

Señales de alerta en el desarrollo de los niños:

No balbucea, no hace gestos (señalar, decir adiós con la mano) a los 12 meses
No dice palabras sencillas a los 18 meses
No dice frases espontáneas de dos palabras a los 24 meses
Cualquier pérdida de habilidades del lenguaje o a nivel social a cualquier edad

Más específicamente:

Antes de los 12 meses

Poca frecuencia del uso de la mirada dirigida a personas
No muestra anticipación cuando lo van a agarrar
Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucú-tras”
Falta de sonrisa social
Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses

Luego de los 12 meses de edad

Poco contacto ocular
No responde a su nombre cuando se lo llama
No señala para pedir algo
No muestra objetos
Respuesta inusual ante estímulos auditivos
Falta de interés en juegos interactivos simples
No mira hacia donde otros señalan
Ausencia de imitación espontánea
Ausencia de balbuceo social/comunicativo como si conversara con el adulto

Entre 18 a 24 meses

No señala con el dedo para compartir un interés
Dificultades para seguir la mirada del adulto
No mira hacia donde otros señalan
Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo
Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos
Ausencia de juego simbólico
Falta de interés en otros niños o hermanos
No suele mostrar objetos
No responde cuando se le llama
No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen
Pocas expresiones para compartir afecto positivo
Antes usaba palabras, pero ahora dejo de usarlas