«La OTAN tiene mucha menor capacidad bélica y armamentística que antes»


Aunque la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha dicho que está preparada para entrar a cualquier conflicto armado en cualquier momento, la realidad es que la alianza militar de Occidente enfrenta algunos obstáculos que hacen dudar de su capacidad prometida.

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En primer lugar, su unidad de respuesta rápida no está a la vanguardia. En 2023, Alemania será el país encargado de dirigir esa área, conocida oficialmente como Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad (VJTF, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, el Ministerio de Defensa alemán ya reconoció que sus nuevos vehículos de combate de infantería Puma tienen una serie de averías y no están listos para el combate. En su lugar, enviará a los arsenales de la OTAN un viejo tanque: el Marder, desarrollado hace 50 años.

Si se toma en cuenta que la VJTF es una brigada multinacional de hasta cinco batallones por maniobra que debe ser capaz de desplegarse en pocos días para combatir cualquier amenaza, la OTAN estaría en problemas en caso de que decida involucrarse de lleno en el conflicto en Ucrania, al menos en tierra, donde sus Marder se enfrentarían a vehículos blindados y tanques rusos más modernos y potentes.

«Discursivamente, la OTAN debe jugar a que sí apoya a Ucrania, pero no entra a la confrontación directa. De hecho, la OTAN nunca se ha planteado un enfrentamiento directo con Rusia, ni siquiera en el siglo XX durante la Guerra Fría», asegura en entrevista con Sputnik Irwing Rico, politólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experto en Seguridad y Militarización en el Sistema Global.

«Además, hoy la OTAN tiene mucha menor capacidad bélica y armamentística que antes. También tiene menor legitimidad social y política. Su discurso de la doble cara es un discurso que debe promover para que se mantenga vigente la propia existencia de la OTAN», agrega el experto.

Según información de la alianza, la VJTF se creó en 2014 para fortalecer a la OTAN luego de que Crimea se adhiriera a la Federación de Rusia, un hecho que provocó desconfianza en Washington y en la Unión Europea (UE). De hecho, este año, 2022, el área de respuesta rápida estuvo dirigida por Francia y desplegó una misión de defensa en Rumania.

«La VJTF es la primera respuesta de la OTAN y una pieza clave de nuestra defensa colectiva. El liderazgo de Alemania es una muestra fehaciente de su compromiso y sus capacidades», dijo la portavoz de la alianza, Oana Lungescu, ignorando los fallos técnicos en el armamento alemán y las múltiples filtraciones a la prensa internacional sobre problemas internos en el grupo.
¿Se está quedando Europa sin armas?

Un reporte del diario estadounidense The New York Times en noviembre pasado revela que 20 de los 30 países miembros de la OTAN han agotado su potencial para enviar sus reservas de armas a Ucrania, dejando sus arsenales con escasez. «Están bastante agotados», reconoció un alto funcionario de la alianza bajo condición de anonimato. Sin embargo, aclaró, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos todavía están en condiciones de seguir apoyando.

Los miembros de la OTAN han destinado a Kiev alrededor de 40.000 millones de dólares en armamento, lo cual equivale al presupuesto anual de Francia en materia de Defensa.

«Otro problema al que se enfrenta la alianza atlántica es que ya se agotó el 90% de los 3.100 millones de euros del Fondo Europeo para la Paz que creó la Unión Europea para compensar el gasto que han hecho los países miembros para apoyar a Ucrania», señala el reportaje.

A pesar de la crisis energética, la elevada inflación y el descontento social, los Gobiernos europeos tendrán que aportar más dinero a la OTAN, que se empeña en seguir apoyando al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, hasta donde sea necesario, según ha dicho el secretario general del colectivo, Jens Stoltenberg.

En la primera semana de diciembre, los Estados miembros acordaron aumentar los presupuestos civil y militar de la alianza en casi un 30% en términos anuales, hasta 371 millones de euros y 1.960 millones de euros, respectivamente. La propuesta de incrementar el presupuesto de la OTAN fue impulsada, en particular, por Polonia. Y es que aunque no todos los países tienen la misma riqueza, la alianza ha pedido a sus miembros que destinen más del 2% del PIB a sus sectores de Defensa, algo que es más complicado para las naciones que no son potencia.Otro reporte del diario The Washington Post da cuenta que la operación de Occidente para suministrar armamento a Ucrania no fue planificada a largo plazo, lo que ha provocado que las reservas de armas de Washington y la OTAN se vea mermadas.

«Las existencias de muchas armas y municiones clave están a punto de agotarse, y los tiempos de espera para la nueva producción de misiles se prolongan durante meses y, en algunos casos, años», advierte la publicación.

A pesar del agotamiento de los arsenales, la OTAN insiste en mantenerse como una institución vigente y ha estado buscando una misión desde la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, considera el vicepresidente ejecutivo del Centro de Eurasia, Earl Rasmussen.

De ese modo, dice, en los últimos 30 años, la alianza occidental se ha involucrado en conflictos en Irak, Libia, Afganistán y Siria, además de que ha avanzado cada vez más hacia Europa del Este, como una manera de cercar las fronteras de Rusia.

El investigador principal en Guerra Terrestre del Royal United Services Institute, Jack Watling, afirmó que Estados Unidos «cruzó una línea» cuando decidió enviar sistemas de defensa antiaérea Patriot a Ucrania, debido a que eso podría causar conflicto interno en la OTAN. De hecho, el presidente estadounidense, Joe Biden, dijo que no enviaría misiles de largo alcance a Kiev para evitarse problemas con sus socios europeos de la OTAN, que no desean inmiscuirse en una guerra con Moscú.

«El Patriot es uno de los sistemas de defensa de misiles de aire más capaces de todo el mundo. Más allá de la protección de ciudades ucranianas, la provisión de tales defensas aéreas de mediano rango podrían además liberar algunas de las capacidades de Ucrania para operar sus sistemas de misiles S-300, expandiendo la cobertura aérea disponible sobre las líneas fronterizas», expresó Watling en un artículo de The Guardian.

«Es probable que el sistema -que incluye potentes interceptores de misiles y radares- resulte muy eficaz para Ucrania, y supone un importante paso adelante en el alcance y la complejidad del apoyo estadounidense. Pero el regalo de estos sistemas de prestigio planteará retos a largo plazo para la OTAN», agregó el experto.